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15 mar 2021

Carlos Jiménez y sus fuentes

 Hace poco escuché en “A vivir que son dos días” que el recientemente una asociación del ramo del comic, por votación, habían elegido como el mejor álbum español a Paracuellos de Carlos Jiménez. Y por azar este fin de semana cayó en mis manos un capítulo del álbum de título “AUXILIO SOCIAL XI HOMBRECITOS”..

Como una pincelada, para hacernos una idea de lo que fue Auxilio Social copio de Wikipedia la introducción de: Auxilio Social, fue una organización de socorro humanitario que existió en España durante la Dictadura franquista. Surgida en la zona sublevada durante la Guerra Civil Española, tuvo un destacado papel en los primeros años del franquismo. El organismo constituyó un importante medio de propaganda política del régimen. Además esta organización falangista facilitó el secuestro de niños de las mujeres republicanas encarceladas gracias a un decreto de junio de 1940 que le otorgaba la patria potestad de los niños cuyas familias tuvieran «malos antecedentes» y a otro decreto de 1941 que le permitía cambiar los apellidos de los niños acogidos en sus centros, lo que impedía que pudieran ser reclamados por sus verdaderos padres.
En Hombrecitos se narra las circunstancias de cuatro de los niños internos, voy a resumir la de uno de ellos de nombre Adolfo, quien recibe la visita de su hermano Manolo. A la pareja les conceden una hora para que paseando por el recinto tuvieran cierta intimidad. Hablan de la muerte de su padre, de que ha venido a Madrid a resolver ciertos papeles y que está decidido a sacarlo del colegio para llevarle a casa. Lo ha comentado con los otros hermanos y le pregunta a Adolfo si le gustaría dejar el colegio. Como respuesta Adolfo se lanza a su cuello fundiéndose los dos en un muy emotivo abrazo. Manolo le dice entonces que esa noche sale en tren para Córdoba y no puede perder el tiempo arreglando los papeles para sacarlo del colegio, y le hace la pregunta del millón: ¿Cuál es la zona donde la tapia es más fácil de saltar y yo te esperaré al otro lado?...Alfonso habla con su mejor amigo pidiéndole que le ayude a saltar la tapia…
De las cuatro historias esta me impresionó pues siendo yo un crio de ocho años escuché a Juan Guillen como se escapó él de un internado.
Juanito, unos diez años mayor que yo, tenemos primos en común, él por rama paterna y yo por rama materna. Juanito, huérfano de madre desde muy niño, estaba interno en un colegio regido por frailes en Madrid. Un domingo por la mañana estaba con el resto de niños en la capilla oyendo la misa y se sintió indispuesto, se lo comentó al fraile cuidador quien le llevó hasta la puerta que al estar abierta podía seguir oyendo la misa y estaría más fresco. El fraile se quedó con él hasta el momento de ir hasta el altar para recibir la comunión, Juanito observó que el hermano Domingo, con gran recogimiento, se quedó arrodillado en los últimos bancos, entonces miró hacia la tapia donde el jardinero se había dejado adosada una carretilla.
Juanito casó las dos imágenes la del fraile en éxtasis y la de la carretilla adosada y no se lo pensó dos veces, ayudándose en la carretilla saltó la tapia. Con mucha cautela, cruzó medio Madrid hasta llegar a la estación Príncipe Pio, andenes de cercanías. En el internado los chicos siempre llevaban encima el poco dinero que tenían, no lo dejaban en el dormitorio común. Sabía que en cuanto detectaran su fuga el primer sitio a vigilar sería la estación del tren por lo que convenció a unos chicos para que le sacaran el billete para Alpedrete. Una vez en su casa su padre “el Tío Cipriano” Decidió que Juanito no volvería al internado, pero Juan durante mucho tiempo cuando veía una sotana nagra temblaba.
Para Juan Guillen la carretilla. Para Adolfo las espaldas de su amigo. Lo guiones de Carlos Jiménez emanan de la vida misma.
Puede ser un dibujo animado
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28 mar 2011

LIBERTAD PROVISIONAL

El vagón de metro prácticamente lleno, cuando un individuo haciéndose  camino a fuerza de codazos pasó por mi lado mascullando algunas palabras de las que entendí "hijo de puta y libertad provisional". Al poco rato con el metro en marcha se dejó escuchar su voz  dirigida a los viajeros. En resumen el monólogo venía a decir:

Señores: disculpen que me dirija a ustedes pidiéndoles ayuda. Hace unos días salí de la cárcel en libertad provisional, ¡en qué mala hora  lo hice!. Me encuentro en la calle sin dinero, sin trabajo, sin techo donde dormir, sin familia ni amigos. Si pueden Ustedes les ruego una ayuda, necesito comer y poder pagar la pensión como mínimo por una noche para poder ducharme, ni yo mismo puedo soportar mi olor corporal....

Hace años vi una película, no recuerdo el título. La acción se desarrollaba en un penal. Uno de los reclusos, de edad avanzada, cumplía condena desde su juventud, prácticamente toda su vida de adulto. Se llevaba bien tanto con sus compañeros de infortunio como con los funcionarios. Ejercía alguna actividad en el penal que lo tenía ocupado la mayor parte del tiempo dando la inequívoca impresión de que estaba plenamente acoplado a aquel ambiente, cuando no se sabe ni como ni por qué le llego el indulto. Se  encontró de la noche a la mañana en libertad con lo puesto, un hatillo con sus escasas pertenencias y unos pocos dólares en el bolsillo. Fuera de la prisión carecía de familiares y de amigos. Para pasar la  primera noche tomó una habitación en una lúgubre pensión en donde amaneció en la siguiente mañana colgado de la lámpara del techo.

Atando cabos presiento que la libertad provisional se concede bajo una serie de condiciones en las que no pueden faltar la de estar localizado, tener medios de subsistencia y algún largo etcétera. Aunque el hombre no incluía en su discurso el rechazo a la libertad provisional, deduzco que lo de "hijo puta" iba por quien le había concedido este privilegio.

Me pregunto si el hombre del Metro había visto esta película y utilizó el argumento para su monólogo, o por el contrario dijo la verdad, y en este caso ¿Cómo acabó esta historia?

De todas las maneras creo que en la soledad que provoca la falta de amigos y en la impotencia de la carencia de medios de subsistencia no hay libertad posible.


8 dic 2009

EXCOMUNIÓN

Hasta que cumplí los quince años viví en el barrio de San Pascual. Entonces era un barrio de las afueras de Madrid al que popularizó Alfonso Sastre en su magnífica obra teatral, (también llevada al cine), "La Taberna Fantástica".
En el barrio San Pascual no había más industria que unos pocos tejares, varias vaquerías, unas cuantas traperías, dos peluquerías de caballeros, tres tiendas de ultramarinos y muchas tabernas. En el límite con el barrio de la Concepción se encontraban, y todavía lo están, el colegio Grupo Escolar, (construcción típica de la pasada República) y La Casa de la Virgen.
Se podía calificar de marginal al barrio , las viviendas carecían de agua corriente, los excusados eran compartidos por los vecinos del mismo patio y al carecer de alcantarillado los desechos iban a parar a las fosas sépticas que debían ser vaciadas periódicamente por el método al que los chavales bautizamos como "el Camión de la Mierda". Con todo esto mi familia no se podía quejar, ya que había gente en peores condiciones. Dentro del barrio estaba incrustado "el Barrio sin Permiso", un poblado de chabolas, de las que se construían clandestinamente en una sola noche para que, una vez cubiertas aguas, se ocuparan por la correspondiente familia emigrante andaluza o extremeña, con niños pequeños que eran la salvaguardia que evitaba el desalojo. En la parte de este sub-barrio que daba al terraplén habían excavado huecos en la pared arcillosa, huecos blanqueados con cal para servir de viviendas. No se si a estos trogloditas se les podía considerar como el lumpen del Barrio sin Permiso, yo que fui amigo de "Manolo el de la Cueva" considraba que estas viviendas eran más acogedoras que las chabolas.
La Casa de la Virgen, complejo religioso compuesto por la iglesia y dos colegios, niños y niñas, completamente separados entre si, estaba y sigue estando en el límite entre el barrio de San Pascual y el de La Concepción.
Como cada mañana de festivo, aquel domingo la iglesia de la Casa de la Virgen, justo antes de empezar la celebración de la misa, ya estaba rebosando de "fieles". El pasillo central separaba las filas de bancos. Las primeras filas de la derecha estaban ocupadas por los viejecitos beneficiarios del comedor social, detrás los escolares propios, tras éstos los niños de la catequesis, casi todos del Barrio San Pascual. En los bancos de la izquierda las viejecitas detrás las niñas en el mismo orden, primero las escolares y detrás las de la catequesis, tras éstas las muchachas que aprendían por la tarde Corte y Confección. En el coro la escolanía.
Los niños de la catequesis llevábamos un cartón cuadriculado por ambas caras, en una titulada MISA con los días festivos y en la posterior titulada CATEQUESIS con los jueves del año. En las cuadrículas se implantaba un sello que acreditaba la asistencia. La buena conducta junto con el cartón perfectamente sellado daba lugar al esperado premio: unas semanas participando en las colonias de verano en Cangas de Morrazo.
Pero aquel domingo iba a ser muy especial. Antes de que el cura, el padre Puyar, apareciera en el altar mayor desde la sacristía, lo hicieron por el pasillo central desde la puerta de la calle hasta los cuatro escalones que daban al altar, seis chavales de entre once y catorce años, todos llorosos y acompañados por un profesor con cara extremadamente seria, se quedaron justo delante del púlpito.
La misa se celebró como siempre hasta llegar la homilía. Pero entonces el discurso del P.Puyar no trató sobre los evangelios:El cura directamente se dirigió a los chavales llorosos y les puso a parir: "Estos indeseables han traicionado la buena fe que en ellos había depositado la Casa de la Virgen. A estos delincuentes se les confió, para que fueran repartidas, las cartas pidiendo la ayuda necesaria para poder llevar de colonias a los pobrecitos niños tuberculosos del Barrio San Pascual. ¿Qué se merecen estos delincuentes que en lugar de cumplir su cometido han tirado a la alcantarilla esas cartas para así tener tiempo de hacer otras fechorías?. Se merecen la expulsión pero no sólo del colegio, se merecen la expulsión de la Iglesia, así os digo ¡Fuera de aquí, fuera de mi presencia!"
Los chicos hicieron el camino inverso llorando desconsoladamente y recibiendo algún insulto desde los bancos.
Me han recordado este suceso dos acontecimientos recientes:
1. Hace un mes en una cola de espera coincidí con un colega de FEMSA, y recordando viejos tiempos me enteré que él fue uno de aquellos chavales excomulgados.
2. La postura de la conferencia episcopal española, quien por medio de su portavoz ha manifestado que a aquel miembro del parlamento que vote a favor de la Ley de Control de Interrupción del Embarazo se le negará la comunión.
Antes de aquel suceso yo ya había gozado de dos años consecutivos de colonias, pero a partir de entonces convencí a mis padres para no volver a la catequesis, y no porque tuviera un alto nivel de conciencia sino porque me fastidió sobremanera lo de "pobrecitos niños tuberculosos del Barrio de San Pascual"

1 dic 2009

TRIPA Y MAL COLOR

En aquella tarde soleada de la primavera de uno de los primeros años de la década de los cincuenta del pasado siglo, en un pueblo serrano se celebró la boda.
En la mesa presidencial del banquete del festejo junto con los novios y los padrinos se sentaba el cura párroco que había dirigido la ceremonia religiosa, quien agradeció con un adecuado movimiento de cabeza y una sonrisa el grito de "viva el señor cura que los casó" y su correspondiente respuesta unánime de "viva" de los presentes, a pesar que este "viva" era el último de la serie "vivan los novios, vivan los padrinos, viva el acompañamiento..."
Al poco tiempo empezaron a ser visibles en la joven esposa los síntomas de un próximo feliz acontecimiento. Aunque a estas alturas parezca increíble, en aquellos tiempos era una diversión irrenunciable para las comadres de la aldea, la utilización de las escasas matemáticas adquiridas en sus años de escuela rural, para averiguar en qué fecha como mínimo debería nacer la criatura para que la primeriza no fuera acusada de haber llegado hasta el altar con parte de la tarea hecha por adelantado.
Pero en aquella ocasión la futura próxima madre tuvo mucha suerte, las comadres se encontraron con una diversión mucho más apetecible:
Una joven "doncella" que no había pasado por la vicaría, sufría de los mismos síntomas que la recién casada. Por supuesto tenía novio, y estos asuntos los arreglaban los varones de la familia de la mancillada hablando seriamente con el novio, para que éste reparara la afrenta al honor de la única forma posible: pasar por el altar.
El novio aseguró que en aquella faena él no había intervenido que era totalmente inocente, tanto era así que tras algunas insinuaciones de la chica dirigidas a lograr la pérdida de la inocencia, él se mosqueó de tal manera que empezó a distanciarse de ella.
Los familiares retomaron el asunto por el único camino posible, preguntar a la moza, quien sometida a presión confesó su enamoramiento por el hombre más apuesto del pueblo y a quien se debía la autoría de su estado y cuyo nombre no podía revelar.
Pero con lo que había dicho era suficiente para llegar hasta el posible culpable:
El menor de los hermanos recordó que fechas atrás una noche las campanas tocaron a arrebato, el tejado del establo del tío Carlos se incendiaba y faltó tiempo para que los vecinos formaran una cadena desde la fuente de la plaza hasta el pajar, pasándose los cubos de agua que acabaron con el incendio, pero ¿quién se colocó justo el último de la fila junto a la pared del siniestro porque su elevada estatura le permitía, sin esfuerzo, alcanzar el cubo hasta el hombre que arriba en la tapia arrojaba el contenido de agua sobre las llamas sofocando así el incendio? ¡Coño don Domingo el cura!
Y en efecto igual que ocurrió con Urbano Grandier jesuita y cura párroco de Loudun, quien por ser el hombre joven más apuesto de la ciudad se vio enredado en numerosos asuntos de faldas complicados con celos horribles que le llevaron a la hoguera de la inquisición allá en el año 1634, así se debió de ver don Domingo de amenazado por los hermanos de la agraviada, claro que tuvo mucha más fortuna, ante el posible linchamiento fue protegido por la benemérita guardia civil.
Ante la evidencia la joven confesó todo, hasta el detalle de las insinuaciones a su novio aconsejadas por el sacerdote para que cayera en la trampa y cargara con el producto del amor prohibido.
En el pueblo se cantó maliciosamente, (o quizás lo he soñado yo):
El cura a la niña
Le pidió que le pidió
Le pidió su prenda dorada
Y la muy tonta se la dio...
Ya no le queda a la niña
Mas que tripa y mal color...
Un año después nos mudamos en Madrid de barrio. Mi padre tenía que buscarme nuevo colegio, en aquella época era una buena ayuda encontrar una recomendación, y se enteró que don Domingo estaba en la parroquia del Espiritu Santo en Ventas, trasladado allí desde el pueblo. El cambio de destino era la solución que acostumbraban los obispos a utilizar en estos casos.
Fui con mi padre a la entrevista con el cura. No se si en mi admisión en el colegio municipal tuvo influencia aquel hombre en el que mis ojos de niño con seis años se fijaron comprobando que él no tenía tripa y su color de cara era bueno.

23 nov 2009

ADIÓS, adiós

ADIÓS

Aquella mañana la abuelilla tuvo que cambiar las sábanas de su cama, a pesar de su avanzada edad, era la primera vez que ocurría este accidente nocturno .

Se había sentido útil en el hogar de su hija menor con su yerno y sus queridísimos nietos. Según le permitían sus fuerzas realizaba algunas labores domésticas, que permitían a su hija salir a trabajar para añadir algún dinero a la economía de la casa. Pero hacía ya cerca de un año que había dejado de hacerlo, hasta ahora se consolaba dicéndose que por lo menos en sus cuidados personales y en el de su propia alcoba era autosuficiente.

El accidente nocturno fue un primer aviso de lo que se le avecinaba. Pasadas algunas semanas empezó a utilizar pañales y fue dándose cuenta que tenía unas pérdidas más peligrosas que las de la orina, me refiero a las de memoria inmediata. Conocía los casos de las mujeres de su quinta que habían empezado así y acabado tristemente con la fatal demencia senil.

Aquel último lunes del mes de octubre tomó una importante decisión que comunicó a su hija mientras ambas desayunaban: "El próximo domingo será dos de noviembre, el mejor día del año para deciros ADIÓS, calculo que si desde hoy dejo de comer, el día de Difuntos moriré. No quiero escenas, mi decisión es firme, me voy ahora porque sé lo que nos espera a todos nosotros si me quedo". Al terminar su discurso se metió en la boca el último pedacito de la magdalena de su desayuno e hizo el gesto de que ese iba a ser el último alimento que entraría en su cuerpo, sonrió mientras lo daba vueltas en su desdentada boca.
La hija se quedó muda, el asombro le privó de palabras, y decidió ir a hablar con sus dos hermanas, vecinas también de aquella aldea de la sierra jienense. En la reunión que mantuvieron las tres salió la decisión de consultar con el médico, un joven doctor que se encargaba de la salud de los habitantes de las tres aldeas y de los cortijos de aquella zona de la sierra y que por fortuna el lunes pasaba consulta allí mismo.
El médico entró en casa saludando cariñosamente a la abuela, quien al empezar a responder a las preguntas del galeno se vio interrumpida por el guirigay de las tres hermanas. El médico pidió que le dejaran a solas con la anciana. Las tres mujeres salieron al corral a regañadientes. Esperaron impacientemente la salida del médico que ocurrió casi una hora después: "Vuestra madre tiene las ideas firmes y claras, no intentéis torcer su voluntad, la he convencido para que tome algo de agua, lo que hará la espera más lenta pero mucho más llevadera, debéis de ser muy cariñosos con ella, pero con naturalidad"
Durante la semana la abuela se fue apagando lentamente, y amaneciendo el día dos de noviembre con una sonrisa murió rodeada de sus hijas, yernos y nietos.
--OO--
adios
El hombre alto y elegante entró aquella mañana en la sucursal del banco de una pequeña ciudad del interior levantino. Ante la caja había un larga cola de clientes, por encima de sus cabezas respondió sonriente al saludo del cajero y se dirigió a la puerta en cuyo dintel figuraba la placa DIRECCIÓN, llamó con los nudillos y sin esperar la respuesta abrió asomando la cabeza, el director le hizo seña para que pasase. Al cabo de unos minutos salió con la colección de las nuevas monedas de la era euro, era que aquella mañana se estrenaba. Llevaba ya varios años jubilado del puesto de cajero que había desempeñado por más de cinco lustros en esa misma sucursal, hecho que le daba el privilegio de no tener que esperar la cola para obtener las monedas.
Al llegar a casa le esperaba su hija, auxiliar de clínica en el Hospital Provincial, quién le informó que ya estaban listos los resultados de los análisis a los que se había sometido, pero que a ella no se los daban tenía que ir él en persona a recibirlos y a hablar con el doctor jefe del servicio: Mamá y yo estamos preparadas así que, si te parece bien, vamos para allá.
No, vamos tu y yo sólos, tu madre se pone muy nerviosa en cuanto ve una bata blanca en un hospital.
La madre acató resignada la decisión de quien toda la vida había ejercido una autoridad no contestable ni contestada.
A la vuelta, por el semblante del hombre elegante, la madre adivinó que las noticias no eran buenas. En efecto, los resultados de las pruebas aseguraban que el hombre tenía un serio problema de vejiga, tan serio que debería ser operado para sustituírla por una artificial, una de esas bolsitas que se conectan por sonda al sistema urinario y que se han de llevar sujetas por debajo de los pantalones y ser vaciadas periódicamente.
En la mente de quien era uno de los últimos usuarios de corbata, incapaz de salir de casa con unos zapatos sin cepillar, o con unos pantalones sin marcar la raya, no cabía el tener que ser un forzoso usuario de aquella innoble bolsa depósito de orines.
Reunió a su familia, mujer, hijo e hija con sus cónyuges y les dijo: "no me opero, sería incapaz de vivir esclavo de la sonda con su bolsa de orines, prefiero morir y os exijo que respetéis mi voluntad. Desde hoy dejo de comer y beber"
No se sabe si hubo mucha o poca resistencia a esta decisión por parte de la familia, pero el resultado fue que se llevó a cabo el plan.
El cuerpo del hombre elegante no estaba físicamente muy trabajado, motivo por el cual lo que él creía que iba a ser cosa de unos días se prolongó por varias angustiosas semanas, inexplicablemente durante los primeros días sufrió un espantoso estreñimiento como si los desechos del último alimento que había entrado en su organismo se negaran abandonarlo por eso mismo de ser los últimos, tras el estreñimiento sufrió de diarreas, tuvo vómitos cuyo resultado fue la expulsión de sus bilis y otros efluvios. Y durante todo el tiempo no le abandonaron los dolores.
Murió junto a su mujer y su hija, pero sin sonrisa en los labios.
P.D. Estos dos relatos se basan en hechos reales distanciados geográficamente en unos 500km y temporalmente en más de 50 años

26 ago 2009

LA PRIMITIVA

Estaba contento de lo bien que le había tratado la vida, o quizás de lo bien que él había tratado a la vida.
Como muestra de lo que digo, el ámbito laboral:
En él no se cumplió la maldición bíblica de "ganarás el pan con el sudor de tu frente" No he conocido a nadie tan feliz en el trabajo, ni quien tratara en todo momento de crear un buen ambiente en su entorno. Tanto fue así que con frecuencia se repetía:
¿Cómo habré cobrado por trabajar? Si con lo bien que lo he pasado trabajando tendría que haber sido al revés, debería haber sido yo el que hubiera tenido que pagar por ejercer esta labor.

De hecho a partir de su entrada en el gremio de los jubilados, empezó a escribir en un Blog y aunque pretendió que esta ventana a su interior mostrara temas de toda diversidad, lo cierto es que la mayor parte de sus escritos trataron de sus vivencias en la compañía en la que trabajó durante cuarenta y seis años.

Ahora, desde hacía algún tiempo, en la mente de El Personaje rondaba una idea obsesiva.
Empezaba a vivir la segunda mitad de su séptimo decenio y estaba convencido de que mejores tiempos no llegarían para él. Se le antojaba que aumentaba peligrosamente la pendiente de la cuesta arriba, iniciada hacía algun tiempo.

Él no solía jugar a la lotería, con excepción del sorteo de Navidad, pero en aquella ocasión sin saber por qué, relleno el boleto y lo entregó en la administración de su barrio, y casualidad salió premiado con un Bote de varios millones de euros.

Cualquiera pensaría que su feliz vida se coronaba con un buen broche de oro, pero...pensó:

El único pesar que me preocupa a estas alturas de mi vida es ver a mis hijos soportando la carga de las cadenas hipotecarias que les ahogan. Con el dinero de esta primitiva acabaré con todas las hipotecas familiares. Me quedaré con la cantidad suficiente para viajar a Suiza y visitar la clínica que facilita la salida de este mundo a quien ya no le interesa permanecer en él…

Y dicho y hecho…

14 jun 2009

LA HORCA

Como siempre que visitaba al abuelo, tras la cena, tomé un libro al de los escasos que había en el estante y empecé a leer en voz alta:

..estaba en el lugar inapropiado en el momento más inoportuno, la redada policial lo pilló de lleno. Aparentemente con las manos en la masa...
---el juicio fue rápido, el juez tenía prisa y la policía deseba que el caso se cerrara cuanto antes, estaban convencidos de su culpabilidad, no tuvieron escrúpulos en aportar alguna que otra prueba inculpatoria...
..subió al patíbulo sereno, antes de que le colocaran la soga al cuello, le concedieron las últimas palabras. Mirando de frente hacia el lugar donde se encontraban sus familiares gritó su inocencia...
...lo llevaron a enterrar a su pueblo, su hijo menor talló en madera una pequeña réplica de la horca que situó en el lugar más visible del comedor familiar, desde entonces la familia reverenciaba supersticiosamente aquel objeto en recuerdo del ejecutado…

En este punto del relato interrumpí la lectura y dije:
-Abuelo, ¿Cómo es posible que reverenciaran al objeto que representaba el método de sacrificio del ser querido?
-Hijo, ¿De qué te extrañas?, observa a los cristianos, llevan dos milenios reverenciando cruces, y adorando a los innumerables ignus crucis repartidos por todo el mundo. Y ¿no es la cruz el instrumento de sacrificio del que consideran su Dios?

El abuelo se está quedando ciego, pero su claridad mental es envidiable

7 abr 2009

MITOS


No recuerdo bien si fue a los seis o siete años cuando descubrí que a los niños no los traía la cigüeña. Confieso que fue una gran decepción por lo que significó por una parte quedar como un imbécil delante de mis amigos de mi barrio, El Barrio San Pascual de Madrid, pero sobre todo por descubrir que mis padres me habían engañado.

Entonces la calle era el lugar de nuestros juegos, y en ella pasábamos todo el tiempo que podíamos, jugando en todo tiempo al fútbol, y a otros juegos según la temporada las bolas, el peón, los rescates, la toña…Pues bien aquel día, seguramente tras el partidillo de balón-pie, un niño algo mayor que yo comentó que una de sus vecinas acababa de parir, el resto de niños no mostraron extrañeza alguna, pero yo dije que no podía ser, que a los niños los traía la cigüeña de París.

Aquel chico que no iba al colegio, que ayudaba a su padre a conseguir el condumio familiar en “la busca”, (al que no conozca este oficio le recomiendo leer la novela del mismo título de Don Pío Baroja perteneciente a la trilogía “La lucha por la vida” seguro que me lo agradecerá) no se burló de mi, seriamente me preguntó.- ¿No has visto nacer nunca a los animales?- ¿no los has visto follar?

Desde muy niño, yo pasaba largas temporadas en casa de mis tíos en Alpedrete, pueblo de la Sierra madrileña de donde era oriunda mi madre. Ya en edad escolar iba los tres meses de vacaciones, y por supuesto había visto parir a una cerda, a una perra y a una vaca no llegué a tiempo, aquel día fui por la mañana con mi primo Jesús a la dehesa comunal a por las vacas para llevarlas al establo y ser ordeñadas, cuando llegamos una de ellas acababa de parir y ya tenía al ternero lamido, mi primo me encargó no moverme de allí y él se fue corriendo para casa volviendo con una carretilla donde subimos al ternero y para casa. Las vacas seguían el camino en el mismo orden de siempre pero la nueva madre pegadita a la carretilla.

Por supuesto que también vi copular a los animales, en aquel momento pasaron por mi mente las escenas de:
El gallo sujetando con su pico contra el suelo la cabeza de la gallina, la montaba y, yo creo que por pudor, con sus alas se cubría sus partes bajas en el momento de subirse sobre la hembra, y en un instante acababa ¿gatillazo?
El cerdo con la gracia que supone tener el pene en forma de sacacorchos, su cópula con el movimientos de mete y saca daba la impresión de que el miembro giraba sobre su eje a derecha al entrar y a izquierdas al salir
A las vacas la llevaban al toro, como el chiste del chavalín que iba tirando con esfuerzo de la vaca y el cura del pueblo le preguntó- ¿Adónde llevas a la vaca?- Contestó – A echársela al toro-, el cura volvió a preguntar con tono de reproche - ¿Y no lo puede hacer tu padre? – No Sr. Cura tiene que ser el toro. Tras este inciso os diré que a la vaca la sujetaban la cabeza contra un burladero, sacaban al semental sujeto de la anilla de su nariz, al llegar a la vaca por detrás se aupaba sobre sus patas y sacaba su verga en forma de zanahoria y atinaba a la primera, también era de los del gatillazo, aun así era mucho mejor que la actual práctica de la inseminación artificial.
Por último los perros. Tarzán el nuestro era un gran golfante, tenía su cola siempre enroscada hacia arriba, y ni siquiera tras alguna pelea de la que salía perdedor, la bajaba para salir corriendo “con el rabo entre las patas”. En años siguientes observé que en el pueblo había bastantes nuevos perros con esta característica, prueba inequívoca de la paternidad de Tarzán. Los perros al terminar su cópula quedan enganchados a la hembra por algunos minutos, el más robusto de la pareja arrastra al otro y los chavales se entretienen tirándoles piedras, allá iba yo en auxilio de Tarzán, un jarro de agua echado en la zona de unión de la pareja acababa con el problema.

-Sí he visto follar a los animales y parir a las hembras- Le dije al chico de mi barrio.
-Bueno, las mujeres y los hombres no son diferentes- Contestó

Se me encendió la luz. Entonces prometí que nunca engañaría a mis hijos.
De acuerdo con mi mujer, cumplí mi promesa. Mis hijos desde siempre supieron que los regalos no los traían los Reyes Magos y que los niños nacían del interior de sus madres. Tampoco adelantamos acontecimientos, esperamos a que ellos tuvieran necesidad de saber.
En cierto momento el mayor de mis hijos le preguntó a mi mujer la manera de formarse el niño dentro de la madre. Mi mujer empezó a hablar del amor que los papás nos teníamos y que por eso el papá ponía una semillita dentro de la mamá…en ese momento el niño dijo - ¡Ah ya!, eso es lo que un niño de mi cole dice que es follar. Y se fue tan tranquilo.

Llegará el día en el que nadie vea la sexualidad como algo sucio que haya que ocultar. La sociedad en general así lo entiende, falta que lo hagan también los censores de siempre.
En cuanto a costumbres míticas no abogo por su eliminación, cada uno actúe según su criterio tan sólo critico la parte de engaño que tienen.

3 nov 2008

EL JUICIO FINAL

Ayer, día de los difuntos, y además domingo, volviendo del Rastro encendí la radio del coche, se hablaba del Juicio Final. Este asunto lo tenía olvidado, es natural mis años de colegial quedan muy lejos, pero el prisma desde el que se trataba el asunto me llamó la atención por su originalidad.

El ponente establecía la siguiente escena:

Imaginemos que el suceso ocurre en este momento.
Los cadáveres de todos los humanos habidos desde los principios de los tiempos resucitan. Se calcula que son cerca de 220.000 millones, los vivos somos unos 6.700 millones. Es decir el 3% del total. Seríamos un pequeño grupo, nos diferenciaríamos de los resucitados, con excepción de los que murieron en el pasado siglo, en que nuestra media de edad sería muy superior a la suya. El orden de la esperanza de vida actual se alcanzó a mediados del pasado siglo.
Es de suponer que el juicio sería por orden de antigüedad. Los actuales vivos nos tendríamos que llenar de paciencia...”

En estos momentos entré en el túnel de O’donnell, perdí la señal me quedé sin saber el final, pero lo oído me ha inspirado las reflexiones siguientes:

Los difuntos ya tuvieron un juicio en el instante siguiente a su muerte con la consecuente sentencia, y creo que firme para toda la eternidad ¿Qué necesidad hay de un segundo juicio?

Bueno quizás el tribunal del primero no fue el supremo y se tenga derecho a una apelación frente a un tribunal superior. Si eso debe ser…

Si esto fuera así los resucitados procedentes del Paraíso no apelarían, sólo lo harían los condenados al infierno, un cálculo optimista daría como resultado una reducción del 50% de juicios.

Pero quizás nos llevaríamos muchas sorpresas, creo que habría muchos condenados del Averno que no querrían cambiar de situación y también habría almas afortunadas en el cielo que preferirían cambiarse al Infierno, recuerdo la frase de, (perdón por mi memoria, no se si de Óscar Wilde o Marc Twain). “Escogería ir al Cielo por el clima, pero al Infierno por la compañía”

11 may 2008

Mi maestro

En todos estos años he tenido una gran cantidad de maestros y profesores, si alguien me preguntara a cual de ellos recuerdo con especial cariño, no dudaría en contestar que a Don Rafael Astudillo.
Desde el 1950 hasta mi ingreso en FEMSA en 1958, estudié en el Grupo Escolar Calvo Sotelo del barrio marginal de San Pascual donde vivíamos. Más tarde se dieron cuenta que existía otro colegio con el mismo nombre y el mio pasó a llamarse Carlos V.
De estos casi nueve años, en más de la mitad última mi maestro fue Don Rafael.

Era un hombre con pleno conocimiento de su oficio, serio, en sus clases se trabajaba con disciplina pero sin temor, sus enseñanzas superaban con mucho los programas establecidos en la enseñanza primaria de entonces.

"Un Botón". Pensad en la época, plena dictadura. En la enciclopedia Álvarez, los dibujos anatómicos de la pareja humana carecían de genitales, pues bien, tendríamos entonces unos doce años, cuando una tarde empezó su clase con la frase: Ya sois mayorcitos, supongo que todos sabéis que a los niños nos los trae la cigüeña........La lección fue sobre la reproducción, empezando, por supuesto, desde la concepción.
"Otro Botón". La mayoría de los chicos del barrio estábamos destinados, al acabar el periodo escolar, a colocarnos donde buenamente se pudiera para poder contribuir al sostenimiento de la familia. Seguir estudiando era una quimera, pero esto no fue impedimento para que en el último curso Don Rafael se empeñara en prepararnos para hacer el Ingreso del Bachillerato. Gracias a esto Eugenio García Bravo y yo, pudimos realizar con éxito las pruebas de ingreso en la Escuela de FEMSA.
Durante los dos primeros años de FEMSA, Eugenio y yo hicimos alguna visita a Don Rafael. No se decir el motivo por el cual dejamos de hacerlo, seguramente fue porque cuando llegábamos a la clase, los alumnos se alborotaban.
Debió de haber pasado unos veinte años, cuando un colega de fábrica vino a verme. Me dijo que sus hijos asistían al colegio municipal del barrio de la Concepción, él era miembro del APA. En la última reunión uno de los profesores le preguntó si yo seguía en FEMSA, era Don Rafael, al que habían trasladado de colegio. Le dije que presentara a Don Rafael mis saludos cuando le viera. Me sentí culpable por no haber ido alguna vez a saludarle, y me prometí hacerlo cuanto antes.

Pero pasó algún tiempo sin cumplir la promesa. Me disculpaba diciéndome que me era difícil ya que el horario de trabajo interfería con el del colegio.
Al fin un día se presentó la ocasión. Tuvimos una regulación de empleo. Aquella mañana no se trabajaba. Me fui al colegio, llegué hasta la verja, los niños estaban en el recreo, me quedé mirándolos y se acercó un profesor muy joven que amablemente me preguntó si quería algo. Al decirle que visitar a Don Rafael, me dijo que ya no estaba en el colegio, que hacía unos meses que se había jubilado, pero que si necesitaba algo podía contar con él.
Le dije que no, que yo era un antiguo alumno de Don Rafael y tan sólo quería saludarle.
Me preguntó que de qué época estaba hablando, recuerdo su cara de asombro cuando le dije que hacía cerca de 25 años.Empezamos a hablar de mi Maestro y comprobé que el joven le tenía admiración.
Nos despedimos con un apretón de manos a través de la verja. Me sonó bien su comentario final: Mirando hacia los peques que seguían jugando dijo:
¡OJALÁ QUE DENTRO DE 25 AÑOS ALGUNO DE ÉSTOS VENGA PREGUNTANDO POR MI!


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3 abr 2008

Los mineros

Los Mineros.

Considero que las minas son lugares siniestros. Es cierto que de ellas se obtienen materiales totalmente necesarios para el desarrollo de la humanidad desde tiempos inmemoriales, pero el precio que paga la parte humana involucrada es inconmensurable, no me olvido de otros seres vivos empleados en las explotaciones, y no digamos de las agresiones medio ambientales sufridas por la naturaleza. Como muestra de lo afirmado he aquí algunos ejemplos:

Minas de Río Tinto.
(Fuente Wikipedia) La historia de las Minas de Riotinto es muy antigua, y se traslada en el tiempo a las primeras civilizaciones organizadas, ya en la Edad del Cobre el desarrollo de la mina, estaba unido al de las propias civilizaciones: tartesos, fenicios... Pero el desarrollo minero en esta época llegó con los romanos. La introducción por parte de éstos de nuevas técnicas permitió la continuación de los trabajos mineros. Los restos de escorias encontrados nos dan a conocer un gran desarrollo de la minería en esta época.

Ángel Santacreu visitó las minas y de lo que me contó extraigo este párrafo
“Dentro del Museo minero está la reproducción de una mina romana. Cuando llegan los ingleses se admiran de la inmensa cantidad de escoria que suponía la enorme extracción que realizaron los romanos, eso si, con esclavos, tanto para la extracción, como para las norias que sacaban el agua de la mina, etc. Según el comentario del guía estaban con una argolla en el cuello hasta la muerte”.
Imagino al esclavo al llegar por primera vez a su puesto de trabajo, le colocaban la argolla y a picar. Para la corta vida que le quedaba sólo tenía un horizonte a la vista: la dura roca a horadar. Cuando caía muerto se le desenganchaba de la cadena y se sustituía por el siguiente.

Hace bastante tiempo, tanto que no recuerdo el título, vi una película que en su principio se desarrollaba en una mina inglesa de carbón. En las profundidades de la explotación, tiraban de las vagonetas unos ponis, los cuales nunca salían de las profundidades de la mina hasta su muerte, igual trato que los esclavos de los romanos.

Minas de Río Tinto.
(Fuente Wikipedia) Debido a las calcinaciones de minerales al aire libre, denominadas "Teleras", con sus emanaciones sulfurosas, tuvo lugar la primera manifestación con un carácter medioambiental de las que se tiene noticia. La misma se realizó el 4 de febrero de 1888 y asistieron a ella miles de personas venidas de toda la comarca. Siguiendo órdenes del gobernador civil de Huelva, fuerzas del Regimiento de Pavía, desplazadas desde Sevilla, abrieron fuego sobre los manifestantes concentrados en la plaza de la Constitución produciéndose más de 100 muertos. El poder de la "compañía" hizo posible que estos graves sucesos pasaran prácticamente desapercibidos en el resto de España y aunque algunos medios republicanos pidieron responsabilidades todo quedó finalmente tapado.


En la ciudad catalana de Cardona se visita la Montaña de Sal. Es una explotación minera que se cerró en 1990. Recomiendo esta excursión
La montaña está constituida por tres tipos de sales, sal común o cloruro sódico, cloruro potásico y cloruro de magnesio. Esta última es la que interesaba a la compañía Explosivos Río Tinto (¡vaya otra vez el río onubense!) por lo visto el Mg se emplea para la fabricación de explosivos, motivo por el cual compró la montaña, y la explotó durante casi un siglo, bueno hasta que la profundidad de los pozos fue tan grande que la extracción dejó de ser rentable. Durante este periodo se fue formando otra montaña con las escorias y los materiales de extracción no deseados, las otras dos sales. Esta nueva montaña, es una agresión al medio ambiente, la Generalitat exige a la compañía que la haga desaparecer. En este momento se estudia las posibles reutilizaciones de los desechos

Los Mineros del carbón.
Tras esta larga introducción viene lo que me ha motivado a escribir este artículo. Mi admiración por los mineros del carbón, en el artículo titulado “Titulitis”, (parece una redundancia), prometí que pronto escribiría sobre ellos. Puede que hoy en día las cosas hayan cambiado enormemente, incluso que ya sea una profesión al borde de la extinción, al escribir esto me sitúo en el año 1978

La explotación de una veta de carbón, se realiza si el espesor de la misma es mayor de una medida determinada, no recuerdo el valor pero debe de andar alrededor de un metro. El motivo es sencillo, si la veta es muy estrecha se ha de picar además del carbón también roca, ya que si no es así el minero no podría profundizar. Si se pica roca el trabajo deja de ser rentable. Por desgracia las vetas de las minas asturianas suelen tener un espesor cercano al límite de rentabilidad. Los mineros al enfrentarse a esta circunstancia se ven obligados frecuentemente a trabajar arrastrándose. (De aquí que la batería para el casco del minero tuviera que tener una caja irrompible)

El turno de siete horas de trabajo lo dividen en dos parte, durante la primera pican, durante la segunda se dedican a apuntalar la zona picada. Esta segunda faena la realizan con un esmero total, ¡lógico! evitar hundimientos es vital.

Pican con un martillo neumático que pesa varios kilos soportados con un solo brazo. El polvo negro que producen les impide ver más allá de dos cuartas de sus narices.

Mi amigo Mariano López de Diego, invitado por nuestros clientes de baterías de tracción, visitó una mina de carbón asturiana. Antes de entrar se tuvo que cambiar totalmente de ropa, al salir tras una intensa ducha volvió a vestir su indumentaria. La visita, no turística sino profesional, resultó ser una experiencia inolvidable, y no porque durante dos meses la recordara muy frecuentemente al sonarse la nariz. Seguía apareciendo el dichoso polvillo negro acusador contra el fondo blanco del pañuelo. Imaginad como estarán los pulmones del minero.

En el Aitemin, me comentó el presidente de Adaro, que al minero se le tenía un respeto especial, y ponía como ejemplo la actitud de la empresa ante alguna de sus excentricidades. Como ejemplo dijo que solían ser muy supersticiosos, de tarde en tarde, a alguno, se le pasaba por la imaginación que aquel no era un buen día para él, y abandonaba por las buenas su puesto. No recibía ningún tipo de sanción. Me imagino que, claro, esto sería así mientras no se detectaran abusos.

Como profesión de riesgo, se conoce situaciones de desesperación, como el caso de un minero que planeó autolesionarse para dejar la mina definitivamente con una pensión de invalidez. Tomó un par de cartuchos de explosivos, encendió la mecha y los sujetó con la mano izquierda, que a su vez introdujo en una vagoneta pegando el cuerpo al lateral de la misma en posición de cuclillas todo con el fin de perder la mano. Los cartuchos tardaban en explotar y supuso que la mecha se había apagado, no se le ocurrió otra cosa que meter la mano derecha para comprobar por calor si la llama seguía encendida en el preciso momento de la explosión tras la que perdió las dos manos.

También he de destacar el alto grado de solidaridad que tiene el colectivo de mineros, como lo demuestra la siguiente historia:
Un minero compró unos décimos del sorteo de la lotería de Navidad, hizo las típicas participaciones que fue vendiendo, en la taberna, prácticamente a todas las familias del pueblo. El momento del sorteo le pillo en el fondo del pozo minero. La suerte quiso que el número fuera premiado con el Gordo. La alegría desbordó a la población que en el momento de la salida del ascensor estaba por entero esperándole con aclamaciones. Nuestro héroe al salir y enterarse de la suerte dio media vuelta y se arrojó al pozo por el hueco entre los dos montacargas. ¡No había comprado los décimos! ¡Todo fue un fraude!
A pesar de la faena, en el pueblo se hizo una colecta para socorrer a la familia desamparada.

Por último rindo homenaje a mi tío Saturnino, refugiado en Francia tras el golpe militar del 36, quien perdió una pierna en accidente el primer día de trabajo en una mina francesa.

26 dic 2007

El Tato

Debió ser en el 2004, Rajoy hizo una frase que por lo menos parte de ella se componía de: esto no lo conoce ni el Tato. En diversos periódicos se publicaron historietas cuyo personaje central era un torero con este apodo "El Tato", cada una de estas historias se desarrollaba en distintas épocas, es decir debió haber numerosos Tatos.
Yo conocí a otro Tato, del cual nadie se hizo eco.
Sería yo muy chaval cuando un 22 de mayo, Santa Quiteria, patrona de Alpedrete, lugar de nacimiento de mi madre. En su honor, el de la santa Quiteria no en el de mi santa Madre, se festejaban dos novilladas, de dos reses cada una, en la plaza del pueblo, ya sabes palcos construidos para la ocasión, cierres con carros de bueyes, y los chicos colándonos por donde podíamos.
Nunca lo olvidaré.
Aquel Tato se puso con ambas rodillas en tierra, delante del toril, el capote tendido en el suelo, salió el bicho a la carrera, pletórico de fuerza, el novillero moviendo únicamente los brazos consiguió que la res se encelara con una de las puntas del capote haciendo que aquella carrera tomara una trayectoria circular casi completamente cerrada, de centro el propio Tato, y digo casi cerrada porque llegado el momento oportuno el Tato recogió el brazo dándole la salida. A esto mi Padre lo llamó pase de farol.
Del resto de la corrida no recuerdo más. Debió satisfacer completamente al público y a la presidencia, ya que le dieron todos los trofeos posibles. Si recuerdo perfectamente, que parte del respetable, gritaba. ¡Qué le den el Toro! y tampoco olvidaré a Ismael, uno de los mozos encargados del arrastre, no había mulillas, que desde la arena se volvió diciendo. ¡Que le den el toro, menos los cojones que son para mi!.
Debo aclarar que los novillos eran costeados por todas las familias del pueblo, y al día siguiente el carnicero repartía la carne, y por supuesto las criadillas se comían en las juergas de los mozos.
Aquella novillada fue la última en la que participó el Tato. En la semana siguiente, lo que no consiguió el novillo lo hizo un camión, el Tato iba en una motocicleta y fue arrollado. Las crónicas no especificaron quien tuvo la culpa. Yo me dije que El Tato en todo momento vivía arriesgadamente.
Te juro que en Alpedrete lloramos más de uno