24 ago. 2010

CATALUÑA Y LOS TOROS


Pelayos de la Presa 1 de Agosto
Hoy domingo se celebrará una corrida en a Monumental de Barcelona.
La prohibición de festejos, votada democráticamente en el Parlamento catalán entrará vigor en enero del 2012. Las organizaciones de aficionados más acérrimas están animando a sus seguidores para que acudan a la plaza vestidos de luto por lo que denominan el asesinato de la fiesta por parte de los políticos.
Esta mañana durante la tertulia del aperitivo salió a colación el asunto y alguien, que se definió no ser aficionado a los toros, dijo aquello de que en Cataluña no había un particular interés sobre la suerte de los toros, pero al ser una fiesta netamente española, los políticos catalanes habían utilizado el tema como ataque contra España.
Los aficionados fundamentalistas con el apoyo de los políticos de la derecha, en concreto del PP y con la fuerza que les da la ambigüedad del PSOE y en parte la de IU; están tratando de intoxicar el debate en provecho propio
Según están las cosas propongo dividir el debate para tratarlo desde dos ángulos de visión distintos:
  • De fondo atendiendo los aspectos de ética del espectáculo.
  • De forma tratando el proceso seguido en Catalunya,
Fondo.
El ordenamiento por parte del Estado de la actividad taurina está enclavado dentro de las funciones del Ministerio de Cultura, quizá esta circunstancia dio lugar al eslogan de “la tortura no es cultura” y en efecto al astado se le somete a una continua y cruel tortura desde que es retirado de la dehesa hasta el arrastre de su cadáver camino del desolladero.
Los argumentos esgrimidos por los defensores del espectáculo siguen, fundamentalmente, tres líneas de discurso: a) es una tradición popular nacional; b) el toro no sufre apenas, en cambio si desapareciera el espectáculo el toro bravo y las dehesas desaparecerían también por falta de interés económico; c) hay muchos otros animales en otro tipo de festejos o en la cadena alimenticia a los que se les somete a torturas y nadie les defiende.
a) Tradición. Es posible que en tiempos pasados, no demasiado lejanos, que a los toros se les pudiera considerar un espectáculo arraigado en el pueblo, como en tiempos mucho más antiguos lo era el circo romano con sus fieras y gladiadores, pero hoy en día esto no es así, puede que sea una tradición, pues de una forma mecánica, cuando llegan las fiestas patronales en muchas localidades, se montan los espectáculos taurinos y la población acude con entusiasmo al festejo, pero pasadas estas efemérides se olvida de la tan cacareada fiesta nacional hasta el próximo año. No tengo datos estadísticos sobre la tasa de población que pudiéramos considerar aficionada, pero sí constato que en el ámbito en el que me muevo actualmente, incluyendo a los que manifiestan un rechazo a la prohibición del parlamento catalán, solamente me he tropezado con un aficionado y un simpatizante. Y remontándome a otros tiempos, en concreto durante mi vida laboral solamente conocí a dos auténticos aficionados, y ya mucho más alejado en el tiempo, de entre los miembros de mi familia a otros dos aficionados uno de ellos mi padre. Esto me hace pensar que si a las corridas acudieran tan sólo auténticos aficionados los toros cambiarían su pretendida condición de tradición popular nacional por la de espectáculo para minorías.
b) El toro no sufre apenas. ¿En que estudios se habrá basado quien lanzó esta afirmación por primera vez? Me parece mucho más fiable por su razonabilidad los argumento vertidos en Eguren zone de los que extraigo (sin el permiso de Ferrus, espero que no me denuncie a la SGAE) lo siguiente:

Las banderillas aseguran que la hemorragia sea constante; se intenta clavarlas justo en el mismo sitio, ya dañado con los ganchos de metal.
El gancho se mueve dentro de la herida con cada movimiento del toro y con el roce de la muleta, el peso de las banderillas tiene precisamente esa función.

Algunas banderillas tienen un arpón de 8 cms, y se les llama “de castigo”, a las cuales es sometido el toro cuando ha logrado evadir la lanza del picador.
Las banderillas prolongan el desgarre y ahondamiento de las heridas internas. No hay límite al número de banderillazos: tantos como sean necesarios para desgarrar los tejidos y piel del toro.
Es necesario debilitarlo para que el asesino realice su labor ante los sádicos que observan.
La pérdida de sangre y las heridas en la espina dorsal impiden que el toro levante la cabeza de manera normal, está débil y casi ciego, ahora es cuando el "cobarde y sádico" torero puede acercarse.
Con el toro ya cerca del agotamiento, el torero no se preocupa ya del peligro y se puede dar el lujo de retirarse del toro después de un pase especialmente "artístico", echando fuera el pecho y pavoneándose al recibir los aplausos del público enfermo.
Cuando el toro alcanza este estado lastimero, el matador entra en el ruedo en una celebración de bravura y machismo, a enfrentarse a un toro exhausto, moribundo y confundido

La Espada del Asesino

El toro es atravesado con una ESPADA de 80 cms de longitud, que puede destrozarle el hígado, los pulmones, la pleura, etc., según el lugar por donde penetre en el cuerpo del animal; de hecho, cuando destroza la gran arteria, el toro agoniza con enormes vómitos de sangre.
A la hora de matar, si el toro corre con un poco de suerte muere de una estocada, pero no como se piensa de una estocada al corazón si no que la espada penetra pulmones y diafragma, a veces una arteria mayor, y de ahí la hemorragia que se aprecia del hocico y de la boca.
A veces mueren ahogados en su propia sangre
El toro, en un intento desesperado por sobrevivir, se resiste a caer, y suele encaminarse penosamente hacia la puerta por la que lo hicieron entrar, buscando una salida a tanto maltrato y dolor.
Pero entonces lo apuñalan en la nuca con el DESCABELLO, otra larga espada que termina en una cuchilla de 10 cms.
A pesar de estos terribles tormentos, el animal no suele morir de inmediato por su gran fuerza, pero finalmente cae al suelo, porque la espada a ido destrozando sus órganos internos.
La tortura continúa Los asesinos no están satisfechos Lo 'rematan' con la PUNTILLA de 10 cms. con lo que intentan seccionarle la médula espinal, a la altura de las vértebras 'atlas' y 'axis'.
El toro queda así paralizado, sin poder siquiera realizar movimientos con los músculos respiratorios, por lo que muere por asfixia, muchas veces ahogado en su propia sangre, que le sale a borbotones por la boca y la nariz.


El Arrastre

DESPUÉS QUE LE DESTROZAN LAS VÉRTEBRAS, EL TORO PIERDE EL CONTROL SOBRE SU CUERPO DESDE EL CUELLO HACIA ABAJO, SIN EMBARGO HACIA ARRIBA SE MANTIENE INTACTO, POR LO QUE ESTA CONCIENTE DE TODO EL HORROR Y DE CÓMO ES ARRASTRADO FUERA DEL RUEDO."


Al desaparecer la tauromaquia no tendría, necesariamente, por qué desaparecer el toro bravo, las dehesas podrían ser convertidas en parques naturales donde se viera pastar al noble animal, pero de todas formas si esto no fuera posible por la oposición de los especuladores, no estaría de más que nos preguntáramos, ya que al toro no se le puede interrogar, si merece la pena una existencia que acabe con una atroz tortura para el regocijo de unos cuantos espectadores y para llenar los bolsillos del abanico de torturadores.
Quiero manifestar que no creo que los espectadores, y menos los que podríamos llamar verdaderos aficionados, que acuden a los espectáculos taurinos, lo hagan para regocijarse con el sufrimiento del animal, creo que ellos ven con admiración la estética de las distintas fases de la corrida, y en ningún momento se paran a pensar en el sufrimiento del animal y por este motivo honradamente llegan a creerse que “El toro no sufre…”. Ahora bien, si es una función adecuada a un ministerio responsable de la cultura la de realizar campañas encaminadas mostrar el sufrimiento de los animales en general y el del toro en particular para concienciar a la ciudadanía para que ésta sintiera la necesidad de acabar con este sufrimiento, como ejemplo expondré mi caso particular:
“Mi padre era, desde niño, un gran aficionado a los toros, la economía familiar no le permitía asistir a los eventos taurinos y cuando llegó la televisión a casa, y a través de ella las corridas, no se perdía ni una. A mi, aunque sin ser aficionado, me entusiasmaba ver las corridas a su lado atendiendo a sus comentarios que siempre se adelantaban a los del mismísimo Matías Prats padre (Esa estocada está tendida.; lo ha descabellado; el toro se cuela por la izquierda; este torero se mancha la teleguilla de sangre del toro, pero es un fraude ya que se restriega contra el animal a “toro pasado” cuando ya no hay peligro). Junto a mi padre jamás pasó por mi mente, y estoy convencido que tampoco por la suya, que el animal estaba sufriendo horrorosamente.
Muchos años después oí a mis hijos quejarse de que en la misma puerta de la plaza de toros de Alicante, la policía les había disuelto por manifestarse en contra de las corridas. Entonces les pedí que me contaran el motivo que les movía a estar en contra de las corridas y en base a sus opiniones empecé a concienciarme y hasta ahora
c) Indefensión de otros animales. Lamentablemente como festejo responsable del sufrimiento animal no tiene la exclusividad la tauromaquia, y dentro de la misma no se produce solamente en la plaza. Pero no se puede argumentar, como se está haciendo actualmente, que sólo se está protestando contra las corridas de toros por convertir la protesta en una bandera contra el españolismo. Son numerosos los actos de denuncias en contra del toro de Benavente, y no me cabe duda que se acabará con tal aberración como se acabó con la costumbre de arrojar cabras desde los campanarios o la de arrancar la cabeza a los gallos colgados de las cuerda en pasadas al trote de caballo. Están prohibidas las peleas de gallos y las de perros. Ya hay muchas voces defendiendo la dignidad de los animales de los circos y un largo etc.
En cuanto a los animales destinados a la alimentación humana se ha avanzado considerablemente legislando para suavizar los medios de transporte y sobre todo en los métodos de sacrificio en mataderos, pero me ha llamado la atención unas declaraciones de un oyente de radio al respecto de esta cuestión. Este hombre manifestaba que si él creyera en la reencarnación, y en su caso le dieran a escoger entre reencarnarse en gallina ponedora o en toro de lidia, escogería la segunda opción. Argumentaba que a la gallina la cortan la punta del pico para evitar que se autolesione, la mantienen en posición estática fijándole las patas al suelo para que solamente pudiera dedicarse a comer y poner huevos en un horario de trabajo marcado por una sucesión artificial de secuencia día – noche.
Yo también escogería ser toro, y con la idea obsesiva de que llegado el momento del sacrificio llevarme por delante a mi asesino. Bromas aparte, creo que esta práctica de granja avícola está prohibida, pero sería necesario controlar seriamente que se cumpla estrictamente la prohibición. De todas formas para añadir más argumentos al debate deberíamos responder a la pregunta ¿Si el granjero vendiera entradas para que un público asistiera al espectáculo de ver sufrir a las gallinas, qué opinión nos merecería el organizador del espectáculo y los espectadores del mismo?
Forma. Al día siguiente de la votación del parlamento catalán en ediciones digitales de periódicos de ámbito nacional se destacaban las opiniones de distintas antiguas figuras del toreo. (El Cordobés, Paco Camino, El Viti…) Prácticamente con una línea en común, “Los políticos se han cargado la fiesta nacional” A esta premisa cada uno añadía algún que otro disparate de su cosecha, como “los políticos catalanes van en contra de España”, “el parlamento catalán es una dictadura”. Éste último fue el más llamativo y creo que responde a la ignorancia o a la mala fe.
El proceso de la prohibición de la fiesta en Cataluña no ha podido ser ni más limpio ni más democrático. Empezando por el origen, es decir por la iniciativa de una organización de defensa de los animales que recogieron en un tiempo corto las firmas suficientes que marca la legislación para que un asunto promovido por la ciudadanía sea debatido en el parlamento (no debió de ser difícil ya que en la práctica hay bastantes localidades catalanas donde ya existe el veto a las corridas como por ejemplo Tossa de Mar), y acabando, tras debate, en una votación tan limpia que se realizó con la muy democrática libertad de voto sin disciplina de partido la forma que casi garantiza que cada parlamentario represente a sus votantes sin estar sujeto a la consigna del mandamás de su grupo parlamentario, pero esto debe ser difícil de comprender para personajes cuya cultura política la obtuvieron mamando del más rancio franquismo.
En la tertulia del aperitivo, a la que hacía referencia en el principio, se dijo que los políticos catalanes habían votado la prohibición de las corridas por ser fiesta española, pero que no hacían lo mismo con el festejo del bou embolado donde también sufre el toro y se realiza en tierras catalanas. Mi postura fue que se trabaja paso a paso, me imagino que la organización que empezó denunciando la crueldad de las corridas tendrá en su agenda el proceso de supresión del toro embolado. Trataré de informarme.
Pelayos de la Presa 2 de Agosto
En los periódicos de hoy aparecen dos noticias relacionadas con la prohibición:
En la primera se destaca la triste y escasa asistencia a la corrida de la Monumental de Barcelona, añadiendo que más que fiesta parecía un funeral. El llamamiento dirigido a los aficionados para que se manifestaran durante el festejo en contra de la prohibición ha resultado ser un auténtico fracaso.
La segunda informaba de la postura unánime en contra de la decisión del parlamento catalán con manifestaciones en contra de Cataluña ajenas al asunto de los toros de los espectadores asistentes a las corridas celebradas en el resto de España
De la primera noticia se desprende que el pueblo catalán está a favor de la abolición de la tauromaquia independientemente de otros intereses. La segunda noticia me confirma que quien aprovecha cualquier motivo para agudizar diferencias entre comunidades es el casposo nacionalismo español.
Para terminar unos datos para la reflexión:
En 1991 se prohibieron las corridas en la comunidad Canaria sin ninguna oposición política local ni repercusión en los medios de opinión del resto de España..
En la Comunidad de Madrid el pasado año en el Ayuntamiento de Rivas de Vaciamadrid, cuna del famoso torero Marcial Lalanda, por los altos costes y la escasa aceptación popular se decidió dejar de subvencionar las corridas que se celebraban todos los años por las fiestas patronales. Esta decisión no ha provocado ninguna rasgadura de vestiduras.
En la misma Comunidad, el Ayuntamiento de Manzanares el Real en el año 2009 realizó un referéndum local consultando “toros si o toros no” con el resultado de una ligera ventaja de los taurinos y una baja participación, aproximadamente el 21%, de lo que se puede sacar la conclusión de que la fiesta importa poco, no es tan popular.
Madrid 6 de septiembre
Creo que el proceso catalán es infinitamente más democrático que el que pudieran hacer en Sacedon